El jefe de policía de Los Ángeles se rehúsa a detener y deportar a inmigrantes indocumentados


El jefe de policía de Los Ángeles, Charlie Beck, rompió el silencio el sábado en una entrevista realizada por la cadena de noticias de Los Angeles Times, en la que afirmó que ni él ni su departamento cumplirá las ordenes del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de ayudar al gobierno federal a detener y deportar a los inmigrantes indocumentados.
Para Beck, el trabajo de la policía de Los Ángeles no se trata de cumplir funciones de policía de inmigración, sino más bien de proteger y cuidar a todos los ciudadanos; por lo que afirmó que ser policía de inmigración “no es su trabajo y no será el trabajo de su departamento”.
Actualmente residen más de 500.000 indocumentados en Los Ángeles.
Charlie Beck explicó que él no podría deportar a 500.000 indocumentados y alegó que, en su experiencia, criminalizar a los residentes sólo pone más peligrosa a la comunidad: “Cuando una población le teme a cualquier interacción con la policía, entonces se convierten en presas de depredadores que los extorsionan”, sabiendo que su mayor miedo es tener un encuentro policial.
Aunque tanto Donald Trump como su Administración afirman que el que no ayude al gobierno federal a deportar a los indocumentados será sancionado con recorte de los fondos federales, Charlie Beck, en conjunto con otros líderes de la ciudad, se han comprometido a arriesgar su financiamiento federal para no cumplir con los planes de inmigración de Donald Trump.


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