Un río de sangre en Siria, pero no importa; no es París, no es Niza.

Al parecer no es glamuroso ser sirio, y no es, como argumentan sardónicamente algunos, que poniendo la bandera de Siria en sus perfiles o diciendo "Todos somos Siria" se hará gran cosa. 


CIUDAD DE MÉXICO.— La sociedad está absolutamente mercantilizada; incluso con la subjetividad. Es increíble la cobertura mediática de los medios internacionales cuando los atentados son en países como Francia; no así con Siria.

Ninguna clase de terrorismo se justifica, es una locura matar. Pero hay que mirar más allá de aquello que los medios nos dicen, ya que a veces, esa información es lo que se pretende que se instale como la verdad; y la verdad es otra. En nombre del terrorismo, como de Dios, se hacen masacres para imponerse como potencias mundiales. Siria es un río de sangre, pero no importa; no es París, no es Niza.

Las fuerzas militares estadounidenses lanzaron 59 misiles de crucero contra una base aérea de Siria en respuesta a lo que considera un ataque con armas químicas en dónde murieron cientos de inocentes, entre ellos, niños, mujeres embarazadas. 

Es claro que para las autoridades del mundo, las vidas de Francia valen más que las de Siria. -¿Qué habrá hecho el presidente de Francia para que esto suceda? - Basta con ver esta foto. Por el dinero, por el poder se hacen estas cosas. ¿El dinero manda?-. ¿El terrorismo es del estado islámico o de Francia o ambos?

Por eso, desde aquí en el Espectador, hacemos un homenaje a las letras de este gran país y su pueblo sumido en una guerra que responde a intereses foráneos. El reciente ataque químico (presumiblemente un ataque de falsa bandera) lamentablemente no es ni la primera ni la única tragedia que han vivido, que no terminarán mientras el mundo no levante la voz contra los crímenes de quienes los invaden y financian a los rebeldes.


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