El domingo, el miedo más grande de Peña Nieto.

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Este domingo será para Enrique Peña Nieto uno de esos días a los que uno nunca quiere llegar, esos días que nos acompañan por las noches y se convierten en motivo de nuestro insomnio. Peña sabe que pase lo que pase, este domingo va a perder. Independientemente si gana o pierde su candidato, lo que viene para Peña, a partir del lunes, será un vendaval apocaliptico.

En verdad, a Peña no le preocupa el 2018, desde hace mucho sabe que está perdido. Nada qué hacer. La preocupación de Peña es el Estado de México porque sabe que se encuentra entre la espada y la pared. Si pierde, perderá todo. Si gana, no tiene cómo defender una victoria ilegal, ilegítima e insultante para millones de mexicanos.

En el primero de los casos, el miedo de Peña Nieto tiene nombre y lugar: Delfina en el EDOMEX. Mañana, por primera vez en casi 90 años, el PRI podrá dejar de gobernar ese territorio que a lo largo de la historia se consolidó como el principal bastión, generador de votos y fuente de financiamiento para el grupo Atlacomulco.

Peña Nieto sufre. Dice Raymundo Rivapalacio, en una de sus columnas escritas para El Financiero. Está intratable, irritable, desorientado. Todo por culpa de la maldita elección que seguramente ganará la "hija del albañil" y con ello se derrumba todo.

Cualquier resultado que se dé mañana domingo, será producto de una cadena de errores que comemzó con la designación de Alfredo del Mazo como candidato del PRI. Mal candidato, mala campaña y carretadas de dinero público para evitar la catástrofe.

El tiempo habrá alcanzado a Peña Nieto este domingo. Si gana Delfina, se habrá dictado sentencia de la extinción del grupo político más influyente, poderoso y peligroso en la historia de Mexico, el grupo Atlacomulco. Si gana Del Mazo, Peña tendrá que dilapidar su raquitico capital político y deberá defender una victoria electoral ilegal, ilegítima, tramposa, indigna y vergonzosa.

De cualquier forma, Peña Nieto perderá. En ningún escenario saldrá ganando, de ninguna manera podrá capitalizar algo a su favor. Le llegó la hora.

Por Guruchuirer.


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