Coreano recorrió el mundo en su bicicleta, llegó a la CDMX y se la robaron

Los sujetos que lo abordaron vestían bien y le prometieron “contactos con una agencia de viajes” | Facebook

El hecho ocurrió el 24 de octubre en Avenida Revolución 107, Tacubaya.

Kim Jeong Hwan es un coreano que ha recorrido tres continentes en su bicicleta, sin embargo, al llegar a la Ciudad de México, le robaron la bicicleta que fue su compañera en todos los viajes.

De acuerdo con Milenio, los hechos ocurrieron el 24 de octubre. “Estaba montando mi bicicleta en la Av. Revolución 107, Tacubaya, y me dirigía hacia un lugar para llevar algunos de los productos que vendía [que identifican a su país y con los que subsiste] y en el camino me abordó un sujeto en bicicleta que me empezó a hablar mucho. Él me llevó a un lugar cerca de Av. Revolución 106 y, de pronto, se ‘encontró’ con otro sujeto que decía ser su conocido”, publicó en su muro de Facebook.

Al parecer, y según el viajero, los sujetos que lo abordaron vestían bien y le prometieron “contactos con una agencia de viajes”.

“Me quedé con el otro chico. Este chico me insistió mucho para que le dejara montar mi bicicleta, al principio le dije que no porque la condición de la bici no era muy buena, pero prácticamente me la quitó y empezó a montar alrededor. En un momento muy rápido el sujeto se fue con mi bicicleta y con ella mi maletín rojo con mercancía que tenía para entregar”, agregó.

Además, el coreano, que lleva más de 5 años fuera de su país, dio la descripción de su bicicleta y los productos que llevaba.

Esta es la publicación:



“Color azul muy oscuro. Marca y serie: Marin # F497CSR001. En la parte delantera sobre el manubrio tiene una caja pequeña que me servía para cargar mis parlantes. La ‘bici’ estaba con un maletín color rojo. Dentro del maletín había 25 unidades de los palillos de Corea, 5 unidades de la bandera coreana, 10 stickers del teclado coreano”, aseguró.

Hwan impuso la demanda, pero pide que los ciudadanos lo ayuden con las grabaciones de las cámaras de seguridad del sector para poder identificar a los delincuentes.

“Sí, es cierto tal vez fui muy confiado, pero como creo que no toda la gente que conozco es mala, por eso dejé que el chico montara mi bicicleta. Lastimosamente todo fue premeditado para robarme”, concluyó.


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